La etiqueta de vino forma parte relevante, cada vez más, de la imagen global de una marca y son ya muchos los consumidores que, de manera desacomplejada, admiten que el diseño de las etiquetas les condiciona a la hora de comprar un vino u otro. No obstante, además de un diseño atractivo, las etiquetas ofrecen muchos otros detalles a los que no siempre prestamos la atención debida o no interpretamos de la manera más adecuada. ¿Seremos capaces de descubrir el misterio de las etiquetas? ¿De descifrar toda la información que contienen?

Las letras de mayor tamaño suelen estar reservadas para el nombre del productor y, en caso de que éste produzca más de un vino, para el nombre de la propia cuvée. En segundo lugar, suele aparecer la denominación de origen, dato que nos informa del lugar de procedencia de las uvas y nos anticipa parte del carácter del vino, al tiempo que nos asegura ciertos estándares de calidad. La variedad de uva con que está elaborado el vino también suele ocupar un lugar destacado en muchas etiquetas, especialmente en las de vinos del Nuevo Mundo; en Francia, por ejemplo, es mucho menos habitual, pues se da mucha más importancia al terroir que al varietal en sí.

En la etiqueta de vino, un número resulta de vital importancia: la añada. Esta fecha, que lucen la mayoría de vinos de calidad en lugar bien visible, nos indica en que año se recolectaron las uvas para elaborar el vino y nos dice mucho de su perfil cuando el viticultor respeta la uva y el viñedo. Siguiendo con los números, nos encontraremos unos siempre acompañados de la abreviatura ml o cl, que, por supuesto, se refieren a la capacidad de la botella y otros acompañando el símbolo ”%” y la abreviatura “vol.” que se refieren al contenido de alcohol.

Después, dependiendo del tipo de vino y del país de origen, podemos encontrar multitud de términos distintos. Palabras como “crianza” o “reserva” suelen referirse al tiempo que el vino ha permanecido en barricas; Grand Cru o Premier Cru a la categoría del viñedo de procedencia de las uvas. Blanc de Blancs o Blanc de Noirs, términos muy habituales en la Champagne, se refieren al color de las uvas con que se elaboró el vino; vocablos como Brut o Brut Nature nos hablan de la cantidad de azúcar añadida a los vinos espumosos, mientras que los términos alemanes Spätlese o Auslese, empleados con los vinos dulces, nos hablan de la concentración de azúcar de los mostos, dándonos una primera pista sobre el grado de dulzor que podemos encontrarnos en cada botella.
Fuente: vinissimus.com